Empresariales

La Asociación Rural del Uruguay presentó: “La importancia del Agro”

Documento especial en el que se hace referencia a la situación que vive el sector

El Uruguay presentó un crecimiento económico tan grande que permitió cuadriplicar el ingreso per cápita de su población (medido en dólares corrientes). El PIB creció a una tasa superior al 4% anual en los últimos 10 años. Este crecimiento fue propiciado por el sector agropecuario y las cadenas agroindustriales.

 

Uruguay cuenta con ventajas comparativas en la producción de alimentos a nivel internacional, y el sector agroindustrial tuvo una participación cercana al 80% en las exportaciones de bienes del país, participación que ha ido en aumento año a año.

 

Uruguay tiene 16,4 millones de hectáreas aptas para uso agropecuario, lo que representa más del 90% de su superficie.

 

Uruguay es reconocido mundialmente por la calidad de sus productos de origen agropecuario, así como por la productividad de algunas de estos productos.

 

La innovación ha sido una constante en toda la cadena agroindustrial. El crecimiento de estos sectores se apoya cada vez más en actividades intensivas en conocimiento, y las sinergias entre los sectores de bienes y de servicios es que genera esta ganancia de productividad estructural.

Pero alcanzar estos niveles de productividad solo es posible con un fuerte componente de inversión.

 

Con esta realidad, ¿cabe preguntarse cuál es la importancia real del sector agropecuario?

 

El sector agropecuario en Uruguay tiene una importancia mucho mayor a la que muestran los datos de las Cuentas Nacionales de BCU debido a su alto contenido de valor agregado y su carácter de bien intermedio. Para saber a ciencia cierta cuál es su real importancia hay que medirlo en toda su cadena.

 

Las actividades primarias, y las industrias alimenticias son los sectores con mayor efecto multiplicador sobre la producción.

 

En el estudio realizado por la Universidad de la República, y reconocido por su aporte al conocimiento, tanto por actores de la enseñanza como por integrantes y ex integrantes del gobierno, se recomienda que “cualquier política de estímulo a este sector tiene mayor poder de difusión que en otros sectores, ya que es el sector con mayor efecto multiplicador de producción, de renta y de empleo”.

 

El “efecto difusión” es el efecto positivo que el desarrollo de las zonas más prósperas tiene sobre las más atrasadas. En este caso, por cada unidad extra demandada al sector agropecuario, se genera un aumento de 6,22 unidades monetarias extras en la economía, siendo el sector con aportes más altos.

ACTIVIDADES EFECTO DIFUSIÓN TOTAL
Agropecuario 6,22
Ind. Manufacturera 5,47
Servicios 6,08
Resto 5,88
Promedio de la Economía 5,91

 

Además, los sectores que provocan mayores aumentos en los ingresos de los hogares son el sector agropecuario y el sector servicios. Ante un aumento de demanda en una unidad adicional del sector agropecuario, el ingreso de los hogares se incrementa en promedio en 1,46 unidades.

 

HOGARES \ ACTIVIDAD Agropecuario Ind. Manufact. Servicios Resto
1º Quintil de ingresos 0,12 0,07 0,07 0,07
2º Quintil de ingresos 0,16 0,11 0,14 0,13
3º Quintil de ingresos 0,18 0,14 0,18 0,17
4º Quintil de ingresos 0,24 0,20 0,27 0,23
5º Quintil de ingresos 0,77 0,61 0,78 0,68
Efecto 1,46 1,14 1,44 1,28

 

Si bien los hogares de mayores ingresos son los que reciben mayores efectos positivos, es de recalcar que el sector agropecuario es el que provoca mayores incrementos de ingresos de los hogares del primer y segundo quintil, es decir al 40% de los hogares de menores ingresos. En este caso, por cada unidad adicional de demanda del sector agropecuario, las rentas de los hogares de menores ingresos (1er y 2do quintil) se incrementan en 0,28 unidades adicionales, superior al de los sectores de industria manufacturera (0,18 unidades) y servicios (0,21 unidades).

 

Este estudio también remarca los efectos en el empleo ante un cambio en la demanda final, y plantean que en general, el sector agropecuario es quien presenta los mayores multiplicadores de empleo. Esto se debe fundamentalmente al aporte de los sectores agrícola y ganadería.

 

Pero la realidad económica de los últimos años pone en peligro esta capacidad contributiva que tiene el agro, y la agroindustria a toda la sociedad.

 

El problema del agro no está en el gasto del Estado en políticas sociales, ni en las intervenciones que permitan alcanzar una sociedad más justa y equitativa. Pero sin prosperidad económica no hay justicia social, porque inexorablemente quienes soportan lo peor de una crisis económica son las familias más pobres de la sociedad.  Una lección aprendida de esta última década es que cuando hay condiciones favorables tanto internas como externas, y la política pública no constituye una restricción para la innovación, la escalabilidad de la producción y la incorporación de tecnología,  la producción agropecuaria es capaz de responder en consecuencia.

 

El caso de la ganadería quizás sea ejemplificador. Si bien presenta una muy alta capacidad competitiva natural, en los últimos años se ha evidenciado un importante deterioro de esta competitividad, y la cadena toda ha sido afectada. Muchos de los productores están operando con una rentabilidad casi nula, lo que amenaza la capacidad contributiva que el sector pueda hacer sobre toda la economía nacional. El estudio presentado por INIA a finales de 2017 indica que el beneficio social, que es el beneficio que obtiene la sociedad en su conjunto por la actividad ganadera, se ha reducido de manera constante en los últimos años. Además se destaca que el sector ganadero continuó contribuyendo a la economía del país aún a costa de pérdidas en el propio sector, tanto en la fase primaria como la fase industrial.

 

El sector agropecuario todo se deteriora, la capacidad de inversión está agotada, y esto complejiza el futuro de Uruguay, porque indisolublemente el futuro del país está ligado al sector agropecuario

 

Lo que se discute no es sobre la rentabilidad de unos pocos, sino los efectos devastadores que tiene sobre la economía hoy, y más preocupantes son los efectos que pueda tener en la sociedad del futuro. Pensar en un Uruguay posible es tarea de todos, el activar políticas públicas favorables para que se logre llegar es tarea de los actores políticos.

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