Muchas dificultades conductuales incluyendo varios problemas de socialización de algunas personas, se debe primordialmente a la baja autoestima por inseguridad, y ésta, en la mayoría de las ocasiones se lesionó desde la infancia cuando alguien, o un grupo de personas, abusó de nosotros, ya sea porque nos rechazó, se burló, nos quitó algo o nos impidió hacer algo con uso de violencia, sarcasmo o engaños; en general un trato abusivo. (Lo que en Inglés se conoce como Bullying)

En la terapia clínica, el problema de baja autoestima se halla siempre en un sitio destacado entre la lista de los top 10 problemas que sufre la humanidad contemporánea. La mayoría de adultos que llegan con baja autoestima, fueron víctimas solitarias de abusos o injusticias desde su temprana edad y por períodos prolongados sin obtener ayuda de quienes supuestamente los deberían haber protegido; eso generó en ellos una herramienta de auto protección contra los agresores y muchos contra la sociedad en general.

Es muy común ver personas que son aisladas e incapaces de relacionarse con otros, que prefieren vivir en soledad, solo conviviendo con su círculo íntimo de confianza, algunos familiares y amigos y se abstienen de socializar con más personas, ya sea en reuniones o fiestas, puesto que se sienten incómodos y en ocasiones hasta molestos por tantas personas a su alrededor.

Muchas otras personas con baja autoestima creen no poseer las cualidades o habilidades necesarias para ser aceptados por los demás, temen hablar en público pues sienten que si dicen algo equivocado serán objeto de burlas y sarcasmos, por lo tanto nunca expresan sus ideas y opiniones por lo que viven frustrados y en consecuencia deprimidos y muchas veces, serán incapaces de sostener una relación saludable de pareja, pues o bien se convierten en víctimas del otro o bien en supervisores del mismo tratando de prevenir engaños o abandonos debido a su inseguridad personal llegando a transformarse de “El hombre de mis sueños” en “El monstruo de mis pesadillas”.

Existen tantas variantes de conducta que sería interminable describirlas todas, lo cierto es que el origen de casi todas estas formas de inseguridad se ancló como una medida de protección personal en nuestra temprana infancia y se fue reforzando conforme crecíamos y madurábamos llegando a convertirse en malos hábitos, problemas de conducta, mal carácter y casi siempre un pesado lastre que nos impide avanzar cómodamente por la vida forjándonos un destino incierto.

Antes de intentar corregir dichos problemas es necesario entender el origen del problema, cuando pequeños, éramos incapaces de defendernos y protegernos solos pues dependíamos de los adultos de nuestra comunidad, al principio ellos suplían todas nuestras necesidades y nos protegían, (excepto en algunos casos de abandono e irresponsabilidad) pero conforme íbamos creciendo, nos fuimos despegando del núcleo familiar para aprender a ser independientes, fue entonces cuando conforme crecíamos íbamos quedando más a nuestro esfuerzo y sin el cuidado de adultos, ahí es donde pueden aparecer los individuos o grupos de abusadores en escena, (de hecho muchas veces aparecen desde antes en el seno familiar) frecuentemente se burlan de nuestras debilidades y /o tratan de abusar de nosotros quitándonos lo que nos pertenece, o simplemente rechazándonos y aislándonos del grupo por capricho, rencor  o envidia.

Muchas personas no logran avanzar a esa emoción y sentimiento de rechazo o falta de aceptación y se aíslan a sí mismas justificándose de que… “es mejor no convivir con nadie para no salir lastimada” o …“No necesito a nadie” …“Mejor solo que mal acompañado” y crecen con esas falsas creencias y con malos hábitos sociales que si son repetidos les forjan un mal carácter y los vuelve incapaces de establecer relaciones saludables con los demás, muchos se vuelven vanos y amargados y destacan por tener muy mal genio.

Cuando ellos decidieron aislarse por primera vez, no conocían otra forma de solucionar el problema que les había causado el agravio recibido y ante el apoyo de adultos responsables y emocionalmente sanos, (pues en ocasiones el apoyo de los adultos es totalmente neurótico y solo complican el problema) ellos echaron a andar un mecanismo infantil de auto-protección y jamás dejaron de usarlo, solo que en la edad adulta este mecanismo es obsoleto e ineficiente pero ellos no pueden dejar de usarlo y siguen aislados de la sociedad y su familia.

El primer paso para iniciar una terapia de intervención es, eliminar el dolor de la depresión:

REGÁLATE PLACER, GOZO Y SATISFACCIÓN DIARIO. Hay que hacer actividades que te causen placer,gozo o satisfacción diariamente.

REGÁLALE OXÍGENO A TU CUERPO. Practica ejercicios de respiración profunda al menos tres veces al día,una manera simple de hacerlo es la siguiente:

Sentado cómodamente sin cruzar manos, brazos o piernas, cierra tus ojos e inhala profundamente hasta llenar totalmente tus pulmones de aire, lo sabrás cuando se infle tu abdomen.

Sostén el aire dentro de ti durante varios segundos, los que puedas aguantar.

Exhala suavemente y sin prisa, como si no quisieras dejar ir tu aire.

Trata de aguantarte sin respirar varios segundos.

Vuelve a inhalar profundamente y sigue la misma rutina al menos ocho veces por cada ocasión que hagas tus ejercicios respiratorios.

Esta práctica aportara una carga adicional de oxígeno a tu sangre que rápidamente llegara a tu cerebro, es recomendable hacer este ejercicio cuando estés enfrentándote a un momento difícil emocionalmente o cuando te sientas muy triste molesta o asustada.

HAZ EJERCICIO DIARIAMENTE. Hacer al menos 45 minutos de ejercicio aeróbico cada día nos da energía y bienestar de manera natural además de brindarte una excelente condición física.

DEJA DE CONTAR TUS MALES. Deja de pensar y contar tus problemas, entre más los recuerdes y los mencionas más fuerza cobran en tu vida, dedica tu energía, entusiasmo y creatividad a contar tus bienes y bendiciones.

SAL DE TI. Salte de tu mente, disfruta de cada instante fuera de tu mente y tu percepción individual, busca a quien apoyar, sal de tu rutina, enfócate en lo bello de vivir.

Una vez derrotando la depresión lograremos avanzar en el proceso de restablecer tu autoestima.

Haz crecer tu AUTOESTIMA y encontrarás la FELICIDAD.

Dra. A. Bruschi

Agradecemos a la Doctora Analía Bruschi por permitirnos la publicación del presente artículo