El escándalo que sacó al entrenador argentino Ricardo la Volpe del banquillo de las Chivas de Guadalajara da un giro inesperado. Belén Coronado, que lo acusa de acosarla sexualmente, decidió someterse voluntariamente a la prueba del polígrafo para demostrar que dice la verdad.

La prueba dio positivo y el ‘detector de mentiras’ determinó que la denunciante no miente cuando dice que quiso ser abusada por el denunciado. El resultado será utilizado en el proceso penal abierto en Guadalajara.

También se le ofreció a La Volpe que se someta a la prueba, pero el DT rehusó esa opción. De hecho, el argentino demandó al conjunto tapatío por incumplimiento del contrato.

Ambas denuncias siguen su curso. La Volpe solicita el cumplimiento del contrato y que le paguen los salarios que, según él, dejó de percibir como consecuencia de su despido.

El dueño de la institución de Jalisco, Jorge Vergara, afirmó que nadie va a querer contratar al técnico argentino: «Yo no lo contrataría y nadie lo va a contratar después de lo que hizo, está clarísimo el comportamiento, la manera de distraer la atención embarrando jugadores con mentiras, ¿te imaginas, si yo volviera a cometer el error de contratarlo?, por supuesto que no» declaró.

El fiscal a cargo de la causa afirmó que lo que diga Vergara no tiene peso judicial. El caso envuelve al técnico contra la podóloga Coronado, y el dirigente sólo puede apoyar con abogados a su trabajadora, pero no sería tomado como testigo.

«Qué triste que la gente resultó ser lo que mostró que es y que tanto daño nos ha causado, es bastante difícil, causó daño a los jugadores, causó daño a la institución, a Belén por supuesto que es la principal y creo que es muy triste decir que desgraciadamente tiró una buena oportunidad por una burla», cerró Vergara.