Estas salas, con servicios y atención inédita en el país,cuentan con habitaciones semiprivadas y están diseñadas de tal forma que puedan ingresar a ellas pacientes que requieran una supervisión directa y continua de enfermería, quienes demandan una mayor dedicación que aquellos pacientes internados en una sala básica o común. Serán salas polivalentes donde pueden ingresar tanto pacientes quirúrgicos como médicos que demanden vigilancia estricta de enfermería. Este es el caso de aquellos recién operados que salen de la Recuperación Post Anestésica, otros provenientes de la Emergencia y todos aquellos que puedan requerir controles frecuentes de enfermería. De allí su denominación como Salas de Alta Dependencia de Enfermería.

 

En el diseño de las nuevas salas, la visión directa de los pacientes por parte del personal y el monitoreo centralizado de los signos vitales contribuye a un manejo terapéutico más seguro y oportunodonde la estación de enfermería tiene una ubicación estratégica y central.

Por otra parte, la sala está equipada con tecnología informática de última generación y servicios de conexión a internet de alta velocidad y calidad provistos por ANTEL con los cuales los médicos podrán ingresar digitalmente las medicaciones y los tratamientos indicados para los pacientes mediante un software que ofrece más comodidad, mejor servicio y mayor seguridad.

 

ASSE, en su Hospital Maciel, ha establecido nuevos estándares de calidad en la atención y las comodidades para pacientes y para el personal. La Sala Dr. Francisco Soca continúa la labor iniciada por las direcciones anteriores orientada a pasar de pabellones a salas donde se brinda atención a dos o tres camas.

 

Durante el invierno estas nuevas instalaciones serán utilizadas como CTI, dados los requerimientos asistenciales durante los meses más fríos, probando así su versatilidad.

 

Un poco de la historia del Maciel y un gran protagonista: el Dr. Francisco Soca

 

El Montevideo de principios del Siglo XX había abandonado la vieja iluminación con velas de sebo que se fabricaban en la velería de Maciel, por la iluminación a gas y luego la energía eléctrica, siendo la primer capital del continente con este tipo de iluminación.

El fútbol, que hasta hacía poco era cosa de ¨ingleses medio locos¨ comenzaba a volverse una de las pasiones del país.

 

En la capital se publicaban diecisiete periódicos, la ciudad se expandía en nuevos barrios, con numerosos centros sociales y culturales y las vidrieras de la ciudad anunciaban la misma moda de París y Roma. La hipersensibilidad hacia todo lo europeo de aquel Montevideo novecentista quedó de manifiesto con el impacto provocado por la visita del gran maestro italiano de la Opera, Giuseppe Verdi.

 

El Mercado Agrícola de Montevideo ya se encontraba en su actual ubicación con su propuesta de frutas y verduras para una dieta más sana,  reflejando la imperante filosofía del higienismo que preconizaba la necesidad de mantener condiciones de salubridad en el ambiente de la ciudad mediante la instalación de agua corriente, cloacas, iluminación en las calles y el control de las epidemias, regulando las condiciones de los lugares de trabajo y creando centros asistenciales de salud.

Los automóviles, aunque eran conocidos e incluso comercializados a fines del Siglo XIX, comenzaron a circular alrededor de 1905, cuando la Inspección de Obras Municipales  aprobó la circulación de autos a bencina, en una ciudad que no tenía aún talleres, gomerías, ni estaciones de aprovisionamiento de combustible.

A esta ciudad del 900, llegó después de concluir sus estudios en la Facultad de Medicina de París, un hombre que resultaría clave en el Hospital Maciel y en la Medicina uruguaya: el Dr. Francisco Soca.

 

Un legado de pasión por la excelencia asistencial.

 

La inauguración de las Salas de Alta Dependencia de Cuidados de Enfermería se suma a las grandes transformaciones que se están desarrollando en el Hospital Maciel modernizando y reestructurando sus instalaciones, extendiendo así los niveles de calidad alcanzados con el nuevo Block Quirúrgico al resto del Hospital.

 

Las mismas llevan el  nombre de “Dr. Francisco Soca” (1856-1922), médico ejemplar del Hospital Maciel, que desarrolló su profesión con la mirada puesta en el porvenir y en la construcción  de un proyecto de nación.

 

El Dr. Soca también fue diputado, senador, Decano de la Facultad de Medicina y Rector de la Universidad de la República, por su sólida capacidad y su laboriosa personalidad científica, ya que siendo médico titulado, fue becado a Francia, donde volvió a realizar íntegramente la carrera, rindiendo todos los exámenes con altas calificaciones. Estas cualidades le posibilitaron superar las fronteras geográficas para convertirse en Miembro de la Academia de Medicina de París y en una figura de relieve mundial de la que las publicaciones científicas más prestigiosas de la época tomaron trabajos e investigaciones realizadas a lo largo de su vida.