La colección interpreta una escena de la «Primavera» de Botticelli.

La ninfa Cloris suscitó una pasión ardiente en Céfiro- dios del viento- y la tomó como esposa por la fuerza. El dios, arrepintiéndose de su violencia la transformó en Flora y la rodeó de una primavera eterna.

La paleta de colores pastel – rosa, crema, celeste y amarillo – junto con el blanco y negro, está adornada con estampas de flores en tonos más intensos, además de encajes, cristales y bordados en hilo.

Gasas, tules y sedas flotan como las formas sutiles e idealizadas que emergen de la obra en las Tres Gracias. A su vez el razimir y los corseletes rememoran el erotismo de Céfiro y la diosa Venus, quien rige la escena

Se adivinan siluetas jóvenes en vestidos muy cortos y con mangas, junto a otros largos y traslúcidos que evidencian fragilidad y pureza.

En resumen, una colección que muestra una mujer ideal, que esconde sus encantos tras una aparente vulnerabilidad que la hace florecer eternamente.

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