El Dr. Kenneth Haman ofreció la videoconferencia “Usando la ciencia para convertirse en un (mucho) mejor inversor”, organizada por Nobilis y Alliance Bernstein.

La firma de servicios financieros y de gestión patrimonial Nobilis, junto con la firma global de gestión de activos Alliance Bernstein, presentó la videoconferencia “Usando la ciencia para convertirse en un (mucho) mejor inversor”, que estuvo a cargo del Dr. Kenneth Haman, director del Advisor Institute de Alliance Bernstein, quien analizó el comportamiento humano a la hora de invertir y el rol que juegan las emociones.

El Dr. Haman cuenta con 20 años de práctica como psicoterapeuta y consultor para grandes organizaciones y profesionales financieros.

Juan Patricio Enright, gerente general de Nobilis, moderó el encuentro junto con Diana Quesada, Regional Manager de Alliance Bernstein para Argentina y Uruguay.

Enright señaló que en contraposición a lo que dicen las finanzas tradicionales, donde se asume que el inversor es totalmente racional a la hora de tomar sus decisiones, las finanzas del comportamiento “sostienen que en realidad el inversor es una persona normal y como tal es susceptible de cometer errores cognitivos o emocionales que van a afectar ese proceso de inversión”, dijo. Y agregó: “Eso también nos ayuda a ver la importancia del rol del profesional de inversiones o del asesor de inversiones a la hora de acompañar al inversor en el proceso de toma de decisiones”.

En su alocución el Dr. Haman explicó que invertir “es muy difícil”. Y es especialmente difícil para los seres humanos “por algunas de las maneras particulares que nuestros cerebros funcionan”. “Hoy voy a enseñarles cómo pensar sobre su propio cerebro, de la manera en que funciona a la hora de invertir, para que puedan evitar cometer los errores que otros inversores cometieron, que les hicieron perder dinero o al menos no les permitió ganar tanto como debieron”.

El experto señaló que el cerebro humano no ha cambiado demasiado en los últimos 50.000 años y que el gran problema de los seres humanos es su vulnerabilidad.

“Basados en nuestros estudios podemos comprender y predecir cómo funcionará el cerebro en distintas circunstancias. El cerebro del ser humano ante todo busca la supervivencia, busca prestar atención al mundo y estar seguro de que tomamos las decisiones correctas en el momento para poder sobrevivir”, indicó.

Haman dijo que el pensamiento es más complicado de lo que parece y para ilustrarlo advirtió que el cerebro tiene dos partes: en la base del cráneo está el cerebro primitivo “que controla nuestras acciones e impulsos y emociones más primitivas de ira y miedo” y en la zona de la frente el cerebro racional “el neo-córtex, cuyo esfuerzo está en mantener las cosas claras y racionales, se encarga  del pensamiento lógico, matemático, de la resolución de problemas”.

El problema, asegura Haman, es que estas partes del cerebro “no se llevan bien entre ellas”. El psicoterapeuta explicó que el cerebro primitivo se hace cargo de la toma de decisiones más frecuentemente que la parte racional y, “en el mundo de las inversiones, cuando uno usa la parte equivocada del cerebro (la primitiva) para tomar una decisión ahí es cuando las malas cosas pueden pasar”.

“Puedes sentir emociones muy fuertes de miedo, de enojo. Si tus inversiones bajan durante una semana o un mes, un 10 o un 15% -cosa que pasa habitualmente-, esa experiencia puede ser tan atemorizante como una serpiente venenosa o un león caminando a tu lado. Y esa reacción puede llevarte a tomar decisiones  equivocadas”, indicó.

Por otro lado, a los inversionistas les gustan las inversiones fácil de entender, no las complicadas “porque les hace sentir más cómodos”. Eso es porque lo piensan con su cerebro primitivo. Pero que sea simple y familiar no significa necesariamente que sea buena, solamente que es una inversión fácil de entender.

“Las mejores inversiones suelen ser difíciles de entender, requieren que tu asesor financiero te la explique para que entiendas las complejidades. Suelen tener mejores retornos”, apuntó.

Haman subrayó el concepto de que los inversionistas tienen ciertos patrones aprendidos en sus cerebros que pueden provocar que cometan errores. Para evitarlos es necesario activar la parte racional.

“Recuerda estos principios: no sigas un solo patrón, recuerda que el futuro es incierto, no sigas lo que otras personas están haciendo, busca alternativas. Evita hacer inversiones solo porque son simples y familiares y trabaja con tu asesor financiero para hacer una decisión racional con mayor complejidad; una decisión estratégica. ¡Si haces esto durante un período de tiempo largo seguramente te va a ir muy bien en el mercado!”, finalizó.