Enfundada en un vestido plateado y con un escote de vértigo, Miranda Kerr acaparó todos los flashes a su llegada a la fiesta que dio el director de la revista «Vanity Fair», Graydon Carter, en Los Ángeles.
La modelo llegó casi directa desde París, donde había desfilado para Sonia Rykiel durante la semana de la moda de la capital francesa. Y entonces se produjo uno de los momentos más incómodos de la noche. Mientras un reportero de televisión entrevistaba a la modelo en directo, apareció su ex, el actor Orlando Bloom, interrumpió la entrevista y le pregunto a Kerr qué tal estaba, a la vez que le hizo un cumplido por su vestido.



