El próximo campeón del mundo recibirán la Copa de manos de la presidente del país anfitrión, según confirmó el secretario general de la FIFA, Jerome Valcke.

 
La presencia de Rousseff estaba en duda por el temor oficial a una silbatina, el mismo que obligó a cancelar las palabras de la mandataria en la apertura de la Copa.
 
La ceremonia está prevista para el 13 de junio en el Maracaná de Río de Janeiro. Es tradición que el cierre del Mundial cuente con la presencia del presidente del país anfitrión, además del titular de la FIFA, el eterno Joseph Blatter, y un representante de la confederación a la que pertenezca la selección campeona.