El Aburrimiento: ese estado emocional desagradable cuando anhelas una actividad agradable

Por Psicóloga Tania Pérez

El aburrimiento se define como un estado emocional desagradable que se ocasiona cuando anhelas estar implicado en una actividad agradable. El aburrimiento tiende a aparecer ante situaciones percibidas como monótonas, con menor nivel de estimulación, se asocia diariamente a un estado emocional negativo. Se caracteriza por una sensación de quietud, ralentización de la percepción del tiempo, ausencia de interés y decoloración emocional.

Tenemos a nivel cultural aprendido que no tenemos que estar sin hacer nada, que necesitamos estar “siempre en algo productivo”, algo que dé resultados. Lo que estamos consiguiendo con esto es mantener a nuestra mente ocupada todo el tiempo, sin dejarla descansar, ni desconectar de tantos estímulos como hay a nuestro alrededor.

Aprender a estar aburridos darnos permiso para estar sin hacer nada para estar con nosotros mismos, sin angustiarnos por ello y sin sentirnos culpables.

Es necesario tener cosas que hacer, pero ese momento, sin ruido, sin música, sin televisión y sin teléfono, te ayudará a recuperarte de un día con exceso de trabajo y estímulos. Ese descanso, te servirá para retomar las actividades con más eficacia.

Estar ese momento contigo y sin hacer nada, te puede ayudar a escucharte, que casi nunca lo hacemos. Te ayudará a reflexionar, a buscar soluciones a un problema, a tomar decisiones si las tienes pendiente, a analizar cómo es tu vida y si hay algo en ella que quieras cambiar, a crear nuevos objetivos y metas. Te puede ayudar a hacer un análisis de tu propia vida. Frecuente estamos tan ocupados, o hacemos el esfuerzo para estarlo, que no nos damos tiempo para escucharnos y saber qué es lo que queremos.

En toda etapa de la vida es posible aburrirse, en los adultos aburrirnos un poco nos sirve para crear nuevos proyectos, para un niño aburrirse favorece la salud mental, el desarrollo personal, necesitan tener momentos donde no pasa nada, aprenderán de esta forma a reflexionar. Se fomenta con el aburrimiento la creatividad en todas las edades. Antiguamente no era así, si un niño decía que se aburría, se lo dejaba que expresara y sintiera ese aburrimiento, incluso quizás le decían: “te aguantas”. Pero en la actualidad, cuando un niño dice que se aburre, le solemos poner delante de una pantalla, que se entretenga, dándole el mandato “no te aburras”. Si dejáramos a los niños que se aburrieran un poco, terminarían por buscar nuevos juegos y formas diferentes de divertirse; con lo que estaríamos potenciando su creatividad. La creatividad, ayudará a desarrollar formas diferentes de solución de problemas.

Dedicar unos minutos a no hacer nada, a aburrirnos y dejar que nuestra mente divague, es fundamental para que el cuerpo y la mente descansen, para crear nuevas ideas y para conectar con nosotros mismos. No tolerar el aburrimiento; la incomodidad de escucharnos y de estar con nosotros. Y si no hay obligaciones, siempre vendrá bien hablar con alguien, ver televisión, escuchar cualquier otro ruido, o escapar a los problemas con alguna adicción.

Es importante relajarse hay que tomarse tiempo para actividades donde el cuerpo y la mente puedan despejarse y pensar en cosas fuera de lo común o simplemente en nada. 

Aprender algo nuevo, salir de la zona de confort puede ser estresante, pero a la vez es una forma de aprender algo distinto y de enfocar la mente en nuevas cosas.

Estar siempre en actividad ocultando el aburrimiento puede provocar estrés, negación de la realidad, ansiedad, caer en adicciones, entre otras situaciones.

Cuando nos aburrimos bostezamos, también lo hacemos cuando tenemos sueño. Bostezar genera aspectos favorables para nuestro cerebro, permite que se oxigene, favorece la entrada de aire fresco, permitiendo a nuestro cerebro que se despierte. El cerebro consume una gran cantidad de energía para mantener la conexión entre las neuronas, el bostezo le vendrá muy bien.

Eso sí estar aburrido demasiado tiempo al día, puede producir apatía, hastío y en algunos casos, hasta depresión, caer en alguna adicción. Todos los extremos provocan consecuencias no tan buenas, por eso, en algunas ocasiones, es importante acudir a terapia se enseña a potenciar aspectos creativos, tolerar la frustración cuando aparece el aburrimiento, a gestionar emociones, como también desarrollar la capacidad de tomar decisiones.

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