Cómo sobrellevar el aislamiento y no enloquecer en el intento

Por el Licenciado en Psicología Fernando Alonso – Psicoterapeuta Cognitivo, escritor del libro “El Enigma de ser Uruguayos” en 2008, y Master en comunicación por la Universidad Católica del Uruguay y el Instituto Universitario Ortega y Gasset, adscripto a la Universidad Complutense de Madrid.

Desde que se anunciaron los primeros casos de infectados por coronavirus Covid-19 en Uruguay el pasado 13 de marzo, el gobierno implementó un plan de contingencia para enfrentar la pandemia, compuesta por una serie de pasos escalonados, con el objetivo de controlar su propagación. Una de las medidas fundamentales, tendientes a evitar la generación de una ola de contagios fue: el “distanciamiento social”.

El “distanciamiento social” consiste en la evitación del contacto físico, aumentar el espacio interpersonal a 2 metros de distancia entre los distintos integrantes de una población y evitar la generación de conglomerados sociales tanto en espacios públicos como privados.

A raíz de estas medidas, y para el mejor cumplimiento de las disposiciones, se exhortó a la población a permanecer en sus hogares hasta “nuevo aviso”.

En el caso de Uruguay se produjo un nivel alto de acatamiento a las disposiciones, pero la gran mayoría de las personas, como es lógico, viven con un monto importante de incertidumbre y expectativa  el devenir de la actual situación.

Si bien aún es muy temprano para evaluar los resultados de éstas medidas con relación a la disminución de los contagios, lo que sí está quedando claro, es que dichas indicaciones necesitan ser acompañadas con un conjunto de recomendaciones psicológicas, para que no se vea afectada la salud mental y emocional de la población, así como también, la calidad de los vínculos en las relaciones.

¿Qué estamos observando?

En las últimas dos semanas, un número importante de personas ha ido registrando un aumento significativo en sus niveles de ansiedad, junto a un colorido repertorio de estados de confusión emocional y acompañados de síntomas claros de angustia.

Y es ostensible que este tipo de situaciones generen ansiedad, ya que la ansiedad suele ser consecuencia, de la tensión que se genera entre: ‹‹las cosas que rechazamos y que por un tiempo van a acompañarnos, así como las situaciones que anhelamos y por un tiempo se van a hacer esperar››.

De igual modo los miedos se han potenciado y las crisis de pánico se encuentran a la orden del día. Ya no solo le tememos a los peligros habituales, como por ejemplo, a ser asaltado, o a tener un accidente o a sufrir algún daño; y a la larga lista de éstos ahora se le suma, que tememos por el beso, por el abrazo, e incluso por el dinero que alguien deposita sobre nuestras manos.

Y qué podemos decir sobre las obsesiones, cuando no paran de llegarnos videos, indicándonos todo el tiempo, de qué manera rascarnos, abrir la puerta y presionar los botones del ascensor para evitar contagiarnos.

La irritabilidad tampoco se queda muy atrás en el desfile de los más votados, y se encuentra muy a flor de piel, en cualquier persona que atraviese por medidas de distanciamiento o reclusión social. En China, por ejemplo, y a raíz de las medidas de cuarentena, se disparó el número de divorcios, debido al aumento considerable de conflictos, riñas y disputas. A su vez, es importante aclarar, que la irritabilidad es una de las respuestas diseñadas evolutivamente por la naturaleza, para reaccionar frente a la “frustración” y de igual modo, frente a las “vivencias de atropello”. Y quién no se siente frustrado en estos momentos. O quién no siente que la situación le pasó por encima.

La última y no menos importante de todas las vedetes de la muestra, es la paranoia. Y es que con todo este tiempo libre, cómo no pensar en “conspiraciones”. Cómo no sentirse perseguido, atrapado y acorralado. Cómo no buscar culpables en esto y cómo mitigar con los sentimientos de desconfianza que comienzan a generarse hacia el resto de las personas, en tanto posibles “portadores”.

Pero existe una forma de soslayar todos estos sentimientos de desasosiego, para continuar avanzando: ‹‹mantener la mente enfocada en actividades constructivas›

Recomendaciones psicológicas en 5 pasos:

1.      Entretenimiento: Revalorizar el humor como una herramienta de autocuidado válida y sumamente eficaz, y que en conjunto con el entretenimiento, constituyen los mecanismos por excelencia para defendernos de la angustia, otorgándonos una vía de escape que nos permite aflojarnos y relajarnos.

2.      Rutinas: Es importante buscar refugio en las rutinas, para que no se vean afectadas nuestras conductas basales de cuidado del sueño, alimentación e higiene. Del mismo modo, dichas rutinas favorecen las pautas de comportamiento automáticas, que no exigen la activación de los lóbulos prefrontales y por tanto, nos permite aunque sea de a ratos, tomar distancia de las problemáticas y darle descanso a nuestra mente.

3.      Dieta de noticias: No consumas toda la “información” que se te presenta delante, ni a cualquier hora. Ten un menú informativo sano. Elige cuidadosamente de qué te vas a nutrir, busca fuentes fiables y no consumas todo el tiempo, solo hazlo cuando sientas la necesidad. No dejes que las redes sociales o tus contactos, determinen de qué te alimentas. En definitiva, “no permitas que otros te preparen el plato”.

4.      Apoyo afectivo: Mantente conectado y en relación. Alimenta los vínculos. Habla de tus sentimientos, estados anímicos e inquietudes. Comparte aquello por lo que estás pasando. No te guardes lo que te sucede y genera el espacio para que otros, también puedan hacerlo. Brinda sostén y apoyo a quien lo necesite. Permítete sostener afectivamente a otros y dejarte sostener.

5.      Proyectos personales: Siempre has dicho que no tienes el tiempo para llevar adelante, tal o cual cosa, entonces adivina qué: “ahora es el momento de hacerlo”. Aprovecha para desarrollar uno o varios proyectos personales pendientes y de esta manera podrás darte un tiempo para ti. No importa de qué se trate ni de la envergadura del mismo. Puede tratarse de cosas sencillas, como colocar una repisa, realizar una reparación pendiente o tejer una manta. Lo que sea que te permita aprovechar el tiempo, poner en circulación tu energía y más allá de “lo estático de la situación actual”, ver y sentir que estas avanzando.

Agradecemos a Ramón Borges de V&B Comunicación Inteligente

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